Actualmente, para optimizar el vínculo entre padres e hijos, muchos psicólogos recomiendan una forma diferente de trabajo: los talleres.
Dinámicos y efectivos, son una alternativa positiva para cambiar situaciones que, hasta no hace mucho, se centraban en buscar fallas educativas o en aspectos no resueltos del pasado, pero sin aportar soluciones concretas.
Por el contrario, los objetivos de los talleres son:
- Capacitar para el beneficio de toda la familia.
- Formar para la prevención, puesto que los padres aprenderán a disfrutar a sus hijos en vez de sufrirlos.
- Facilitar el ajuste a una sociedad en cambio. Se enseñan habilidades sociales y para la vida, como la comunicación efectiva y afectiva, la asertividad, la toma de decisiones racionales y creativas, el manejo de conflictos, como establecer límites y responsabilidades, y el manejo de emociones, entre otros temas.
- Aplicar herramientas útiles con soluciones prácticas desde el modelo humanista, centrando en el crecimiento personal más que en el análisis de la enfermedad mental: ''Cúrese primero, analícese después'', decía Eric Berne, creador del Análisis Transaccional.
- Aplicar las nuevas corrientes de la psicología, que apuntan a vivir mejor, en vez de discutir por que se vive mal.
En síntesis, al aplicar este modelo, los padres aprenderán a generar recursos y a mejorar, así, la calidad de vida familiar.
Extraido de Psicología (+) Dr.Bernardo Kerman
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